Digámoslo con claridad: en AI Calabria las personas con discapacidad contribuyen en igualdad y a menudo aportan algo más, un verdadero valor añadido. No las tratamos de forma diferente ni las situamos en un recorrido separado: trabajan junto a todos los demás, sobre las mismas voces y con el mismo peso, y muchas veces lo hacen de manera excepcional.
Para el trabajo que hacemos —conservar una lengua palabra a palabra y sonido a sonido—, ciertas capacidades que el mundo llama diferentes son exactamente las que necesitamos.
Un Atlas de dialectos se construye con memoria, oído, paciencia y atención a detalles que casi todos pasan por alto. Por eso muchas formas de discapacidad pueden convertirse aquí en una ventaja concreta.